Ideas y acciones que te cambian

Prólogo

Hace 13 años tuve la oportunidad de empezar a conocer una de las mejores vías de crecimiento personal. Es increíble que el ser humano haya evolucionado suficiente para que sin necesidad de nuevas tecnologías, las personas sean capaces de unirse en grupo sin conocerse con antelación con el único objetivo de mejorar en su vida.

Hoy me he despertado con la idea de escribir este libro. Después de haber recibido desde hace años diferentes tipo de terapias psicológicas, estoy completamente decidida a dar al mundo una de las muchas vías que se pueden tomar para mejorar en la vida.

Para empezar diré que si este libro causa el efecto que persigo, es mejor que no lo comentes con nadie hasta que no hayas terminado de leerlo.

Te adelanto que vas a tener que pasar a la acción y o bien grabar audios y escucharlos o bien escribir en una cuaderno de notas. Te recomiendo que uses siempre el mismo aunque también puedes escribir en una hoja aparte y adjuntarlo al cuaderno más tarde. La recomendación se basa en que todo el trabajo que hagas es un esfuerzo, de modo que es bueno que puedas acudir a ese trabajo para lo que sea, para sentir que has sido capaz o para darte cuenta de que las cosas que antes creías son distintas de las que crees ahora, por ejemplo.

Bien ante todo decir que cuando alguien cree que tiene que crecer es porque se siente menor de lo que quiere o siente que podría ser. Dicho esto y sin tener relación con la altura física, aunque nunca se sabe tal cual va la ciencia, si mides un metro y medio como yo, eso no va a cambiar.

De entre todas las terapias que he recibido y que me han ido mejorando la vida, ha habido psicoanálisis, psicología conductista, Gestalt, psicología sistémica. La semana pasada hablando con una psicóloga que es una fuera de serie, me di cuenta de que aunque no cura, porque digan lo que digan, ayudarte a comprender porqué pasan las cosas sólo te da un placer que te puede dejar enganchado en la idea “yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así” pero soy de esas personas que les gusta el psicoanálisis, creo que no hay nada de malo que cuando estamos tomando acción por lo que nos molesta, por lo que nos sucede, una vez estamos lanzados en la aventura de cambiarlo, es bueno que nos digan el motivo por el que nos pasaba. Esto nos pone los pies en el suelo, nos quita la absurda idea de que somos especiales de nacimiento. Nos explica que en otra circunstancia nosotros seríamos otras personas. Es más, nos dice que se puede cambiar.

 

¿Qué es crecer?

Crecer es:

  • Aceptarlo todo. Se den las circunstancias que se den, mantener la calma.
  • Poder decir lo que piensas en voz alta sin miedo, ni alteraciones nerviosas antes, durante o después, vamos, sin nervios.
  • Disfrutar del mundo que te rodea. Esto incluye cosas y personas. Bueno, también animales, plantas. Aquí el kit está en que te relaciones bien. Es decir, que elijas bien.
  • Formar parte del ciclo de la vida porque todo ser da y recibe. Esta es una de las ideas, no sólo recibir sino también aportar. Y no sólo aportar sino también recibir.
  • Apreciar tu buena suerte estés en la circunstancia que estés. Es decir, que no importa si has vivido o vives en un campo de refugiados. ¿Tienes las piernas? Pues céntrate en ellas. ¿No las tienes? Entonces pregúntate ¿Tienes los ojos? Pues céntrate en ellos. Porque hay gente que preferiría tener ojos y vivir en un campo de refugiados.
  • Toda situación emocional o mental es reversible si nosotros creamos que lo es. Obviamente si estás preso pensarás, “vaya si esto es irreversible” bueno la situación física lo puede ser pero no lo es la situación emocional o mental. ¿Te imaginas? levantarte por las mañanas pensado, qué alegría estar aquí y ahora, tengo tiempo y no me queda más que dedicarme a estudiar, escribir, lo que sea. O “menos mal, qué alivio que estoy aquí, no siento la ansiedad de tener que aguantar el pagar una hipoteca, trabajar por un sueldo mísero y que me trate mal en el trabajo mi jefe y mal en casa mi mujer.”
  • Tu dolor no es el dolor más grande del mundo ni de la historia en relación con lo que te ha pasado. Está relacionado contigo. El mayor dolor que yo creo existe es la pérdida de un hijo. Dicen los psicólogos que la muerte de un hijo y del cónyuge querido, compañero de vida. Bien, hay personas que pierden hijos cada poco nada más nacer y están menos desesperados que otras aunque hayan perdido. ¿Demasiado difícil el ejemplo? Hay personas que pierden su casa y les causa menos desesperación y secuelas que a otras. De hecho aquí mismo en este país en el que vivo, en la capital hay gente que vive de “la patá” significa que hay familias que entran en una casa desocupada dándole una patada a la puerta, y les sacan de una casa y se meten en otro o durante un tiempo viven apiñados con un familiar hasta que consiguen otra y es algo habitual. ¿Les causa malestar? Sí, pero no les destroza la vida. Bueno y digo que les causa malestar por lo obvio pero no pierden la capacidad de disfrutar de momento felices de la vida.

En resumen para evitar malentendidos por culpa de perderte entre tanta palabra:

  • ¿Te vas peleando con la vida o sabes vivirla?
  • ¿Te expresas y además lo haces sin problema?
  • ¿Te relacionas bien con tu entorno?
  • ¿Sientes que das y que además recibes de igual manera?
  • ¿Sientes alegría por las cosas que tienes?
  • ¿Tu cerebro y tu corazón están tranquilos?
  • ¿Te duele algo de manera insoportable?

Una persona madura es aquella que es feliz en su vida. Que se expresa de manera natural y además se relaciona bien con lo que le rodea. Que vive en simbiosis, dando y recibiendo. Que está agradecida por lo que le ha tocado. Que siente y piensa con calma y que su dolor no le guía. A esa persona se le puede decir como decimos a los niños cuando realizan alguna de estas proezas: “¡Eres un mayor!”

Porque la vida es así de sencilla. A los niños que se van peleando, los maestros, los tienen que corregir, de hecho lo más seguro es que cuando mantengas una entrevista con un profesor y te diga que el niño tiene rasgos de inmadurez, seguro que se refiere a alguna de las características anteriormente mencionadas. Pero debemos preguntarnos cómo están los adultos de su alrededor.

A los niños que no se van peleando, los maestros los miran y dicen: “¡Qué niño más maduro! Que no se mete en conflictos. Elige bien con quién se junta y si lo pones en la misma mesa que un niño inmaduro, ¡ay que ver cómo se maneja! Es que a este niño siempre le ves contento. Le preguntes lo que le preguntes, está atento, te escucha y te contesta sobre lo que le has preguntado.” Obviamente cuando los padres vienen a hablar al cole, escucharán que su hijo es muy maduro para su edad.

Hay un hándicap que tienen algunas personas en relación con su  edad. “No, es que yo ya soy muy mayor para cambiar.” A ver, nunca es demasiado tarde si quieres. Pensarás que para estas cosas hace falta tiempo, pero eso es algo ajeno a nosotros. A veces las personas se deciden a ser médicos y empiezan la carrera de medicina y se mueren antes de terminar la facultad. Bien, es cierto pero tienes que tener algo en mente en relación con el crecimiento mental y emocional. Que lo consigas o no, al apuntar hacia tu objetivo, ya lo has logrado. Esto no lo digo yo, lo dijo Confucio, que algo de la vida, sí sabía el hombre.

Pensarás, “¡ah! Pues yo la intención de madurar la tengo, de modo que ya está, no hago más.” Je, je. Sí lo podrías decir pero seguirías en el lodazal en el que estabas inicialmente.

De modo que, ¡manos a la obra! Saca energía de donde quieras, haz Reiki, tómate unas galletas de chocolate o un té, pero ¡ya!

Taller 1

Toma papel y lápiz, también puedes hacerlo con una grabadora, y escribe esta frase:

“Tal cual voy por la vida, no puedo seguir así.

Ya me enteraré, si aún no lo sé, de qué fue lo que me hizo como soy.

Por ahora no voy a permitir que estos sentimientos y pensamientos sigan en mi vida.”

Tienes 24h para hacerlo. No hagas más.

Ahora haz una lista de pensamientos y sentimientos. Un ejemplo sería: “pienso que mi jefe es un cabrón conmigo y no lo es con el resto” o “siento que quiero que me toque la lotería y mandar a freír espárragos a mi jefe”. Es importante que empieces con “pienso…” o “siento…”. Cuando veas que tienes dos pensamientos o sentimientos semejantes ponlos juntos o resume de algún modo. La idea es que la lista no sea muy larga para empezar a trabajar.

Tienes 24h para hacerlo. No hagas más.

Cuando hayas terminado la lista, escribe esta frase:

“Igual que me molestan estos pensamientos y sentimientos hay más de personas que tienen pensamientos y sentimientos parecidos a los míos.”

Tienes 24h para hacerlo. No hagas nada más.

Ahora toca buscar a personas cercanas que tengan pensamientos y sentimientos parecidos a los tuyos o que los hayan tenido en algún momento, si no los encuentras, es mejor que lo comentes con un médico o autoridad cercana. Je, je. A ver, esto último que he escrito tiene su punto de broma. Pero si te paras a pensar, toda broma tiene una parte de verdad. Y vamos a ponernos en el caso de que uno de tus sentimientos o pensamientos, sean querer comerte el corazón de tu jefe, realmente. Es decir, sacárselo del pecho e ingerirlo, bien crudo o cocinado, a lo Hannibal Lecter. Creo que no encontrarás a nadie que sienta lo mismo, esperemos que la estadística no nos juegue una mala pasada. Pero vamos por lo general si ahondamos en nuestros sentimientos y pensamientos, lo normal es que estén relacionados con que nos cambien de jefe, con ser jefe nosotros o  cosas así.

Tienes 24h para hacerlo. No hagas nada más.

Bien, vamos ahora a la parte más práctica. No que la anterior no lo sea.

Ahora que ya hemos escrito lo que teníamos que escribir, y que hemos hablado lo que teníamos que hablar, debemos buscar una solución.

Cogemos papel y lápiz y escribimos esta frase: “Me niego a que estos pensamientos y sentimientos me sigan molestando y estropeando la vida. Voy a idear un plan para que cuando sienta que algo me ha molestado, pueda redirigir mi cerebro hacia algo que me distraiga y que me resulte placentero.”

Tienes 24h para escribir o grabar y escuchar esto. No hagas más.

Cogemos papel y lápiz y escribimos esta frase: “Tengo un plan. Mi plan es que cada vez que me pase algo que me molesta voy a pararme y acordarme de mi plan.”

Este ejercicio tiene dos partes, una que es la de leer lo que viene a continuación que es largo en comparación con las otras cortas directrices de los ejercicios anteriores y luego hacer tu plan. La dificultad es porque si tienes varias cosas que te hacen daño y que condicionan a tus pensamientos, tendrás que idear varios planes porque no todos los planes sirven para todas las circunstancias. Por lo tanto dedica un día a leer lo que tienes que hacer y cómo y otro día a realizar el plan. Por ahora sigue leyendo hasta que veas la frase “tienes 48h para hacer este ejercicio”

Escribir tu plan.

“Mi plan es …” en ese punto puedes escribir de forma creativa lo que quieras. No tiene que ser un plan perfecto. Si la situación a la que te enfrentas es una situación de poder jerárquico, como por ejemplo que te obligan a hacer algo que es injusto o que es mala idea. Tal vez tu plan sólo sea esperar a que la persona te diga lo que te tiene que decir y pensar mentalmente: “paso de ti.” ¡Ojo! Piénsalo, decirlo es otra cosa.

Luego tal vez lo segundo que tengas que hacer para que tu cabeza que se ha activado por culpa de lo que te ha dicho, pare, es tararear una canción. Una canción tipo “Don’t worry, be happy”.

Algo que sí es recomendable es que si puedes contestarle a una persona que no estás de acuerdo con lo que te ha planteado sin que ello perjudique tus planes a corto, medio y largo plazo; debes hacerlo. Desde mi punto de vista es el mejor plan. Tampoco creas que es necesario ser más poderoso que “el tiempo” hay momentos en los que te plantean algo que a priori no lo ves como negativo o que te pilla desprevenido y aceptas situaciones que luego notas que no son justas. En este caso no olvides que “siempre, siempre, siempre, mientras que hay vida, hay tiempo” de modo que si te dicen algo que te molesta y luego te das cuenta, siempre tienes la posibilidad de coger a la persona y contextualizarla. Por ejemplo: “Oye… (como se llame) ¿Te acuerdas aquello que me propusiste? Pues me lo he pensado mejor y no lo voy a hacer.” O “me parece que es un error” o “ pienso que estás siendo injusta conmigo” lo que veas.

Luego está el tema del temor. Hay momentos en la vida en los que no somos capaces de enfrentar situaciones por los motivos que tengamos cada uno y no se nos da bien forzarnos a nosotros mismos a enfrentar conversaciones orales. Temblamos, nos contestan y nos volvemos a bloquear. Incluso hay gente muy hábil que te dice: “Oye vamos a hacer esto, pero luego no me digas que no” y en esos momentos, nosotros conociéndonos como empezamos a conocernos, debemos tener el cuidado de informar a la persona de que nosotros no somos tan hábiles en ese punto, esto no es algo de lo que avergonzarse, y que necesitamos un tiempo de reflexión.

Por ejemplo podemos contestar de manera habitual: “bueno, así en principio no me parece mal, ya lo voy viendo. Por ahora adelante”. Imaginemos ahora una situación en la que nos dicen. “No, no. Es que me lo tienes que asegurar ahora.” En este caso te va a ayudar contestar “¡Puf! Qué mala idea tomar decisiones sin pensar”.

En cualquier caso siempre se puede hacer a toro pasado. Es decir, pongamos que alguien te pone en una situación de aprieto y aceptas. Pues cuando rectifiques después de pensarlo bien, siempre puedes añadir una frase “lapidaria” tipo: “Mira he pensado que mejor no y te ruego que en el futuro no me pidas que tome decisiones en el instante porque puede ser, que luego sopesando, te diga que no a lo que en principio y por no haberme dejado tiempo, te dije que sí y así nos evitamos problemas.”

Hoy en día además tenemos un montón de métodos para no tener que hablar. Podemos dejar una nota, podemos poner un wasap, podemos poner un mail… hay bastantes opciones y herramientas. ¿Es por miedo? A veces sí, otras es por el hecho de dejarlo por escrito. En cualquier caso no es para avergonzarse, eso dice de nosotros que somos unas buenas personas a las que no nos gusta transmitir malas noticias. Yo no tengo ningún reparo en decir frases como: “he preferido decírtelo por wasap porque a mí estas cosas me cuesta mucho hablarlas, disculpa las molestias.”

Bueno, volviendo al caso de que no puedas contestar, desde luego en el caso de que tu plan no incluya más que un “paso de ti” mentalmente y tener que tararear una canción en tu cerebro, yo me iría buscando la forma de subir en mi trabajo estudiando o cambiando de trabajo.

Hay algo a lo que yo le doy importancia y es a no exponernos a situaciones o personas que nos provoquen dolor. Y si es así hay que sacarlo del cuerpo o nos dañará el cuerpo.

Existe una fórmula para trabajar estos dolores que sentimos en el alma. El problema es que si todo el rato nos estamos exponiendo a gente o situaciones que nos hacen daño, debemos estar todo el rato haciendo estos trabajos de meditación que ahora voy a comentar. Por otro lado, es una opción.

Desde luego funcionar, funcionan, yo los aprendí en la práctica, porque el cerebro es más poderoso de lo que creemos para bien y para mal.

Puedes cerrar los ojos, visualizar dónde tienes esa ira  o pena, si la tienes en un costado o en el corazón o en la garganta, ponte las manos encima. Imagínate que agarras ese dolor o pena y la metes dentro de tus manos como si fuese un trozo de slime o barro o plastilina, luego poco a poco ve alejándola de tu cuerpo y finalmente imagina que se volatiliza en el aire o que se escurre entre tus dedos cayéndose y absorbiéndola el suelo.

Esto es un tipo de “meditación”. Así lo llaman. Puede que ya hayas hecho cosas de estas, te aseguro que sirven, pero tendrás que confiar en mi palabra porque no se detecta hasta pasado mucho tiempo de hacerlas. También ayuda a la energía y es muy curativo el Reiki. Incluso para las personas que tienen sus cerebros hiperactivos y que no paran de hablar mentalmente, hay una cosa llamada Mindfulness. A mí me ayudó mucho leer el libro de Eckart Tole “El Poder del Ahora”. Pero como todo, de poco sirve hacerlo de manera esporádica. Hombre, daño no te va a hacer, pero realmente estas técnicas funcionan si las haces como parte rutinaria de tu vida. Si alguna vez has hecho recuperación física con Pilates o Yoga, ya sabes que pasa lo mismo, cuando dejas de hacerlo, dejas de disfrutar de sus beneficios. Porque la vida indudablemente desgasta. Esto es como la higiene.

Tienes 48h para hacer este ejercicio. Puedes hacerlo en 24h si quieres pero también puedes dedicar un día a haber leído esto y otro día a desarrollar tu plan.

Yo te recomiendo que hagas los planes al lado de la lista de sentimientos y pensamientos.