Cuento sobre la física cuántica

Lilith visita a Pablo

– Hola Pablo, soy Lilith, mi madre fue tu maestra de inglés en tercero de Primaria.

– ¡Ah! Hola Lilith, te recuerdo, de hecho mi madre me dijo que jugábamos de pequeños en el parque que está junto a la casa en la que vivía tu abuela.

– ¡Sí!. Qué bien que te acuerdes. Pues verás, estoy haciendo un trabajo sobre los avances en las últimas décadas. Mi madre me habló sobre que un alumno suyo había recibido el año pasado un premio de Física. Creo que por el desarrollo de un sistema para la detección del error en los experimentos de física.

– Cuántica. Sí, es correcto. Nos lo concedieron el año pasado. Bueno, ya sabes que hoy día los resultados científicos son el fruto de un trabajo de equipo.- Terminó diciendo generosamente Pablo.

– Lo sé y te honra mencionarlo. Pero me parece que la idea y el arranque del proyecto, salió de una suposición que hiciste y presentaste a la junta de asignación de proyectos hace cuatro años. ¿Es correcto?

– Sí, lo es.- Contestó Pablo.

– Bien. Pues me gustaría que nos encontráramos en persona y me lo contases en detalle. Yo no tengo problema en desplazarme hasta allí. Si no es mucha molestia. Me gustaría verlo con mis propios ojos- Pidió Lilith.

Al otro lado de la línea se hizo el silencio por unos instantes.

– ¿Pablo?- Preguntó Lilith.

– Sí. Sí. Estoy aquí. Es que es un poco complicado que vengas.- Contestó con tono algo más suave Pablo.

Y continuó diciendo: No es por un tema de timidez ni de protección de datos. Verás, mejor quedamos en un sitio y mientras comemos te lo explico.

A Lilith esto le resultaba un poco extraño pero la intriga le movió a aceptar.

A las dos horas ya estaban en un restaurante cercano a las instalaciones del CFCI (Centro de Física Cuántica intergubernamental).

– Hola Lilith, siéntate por favor.- Pablo la estaba esperando sentado a la mesa del restaurante hindú en el que habían quedado.

– Hola Pablo, me alegro de verte. ¡Qué intrigada me tienes! Te preguntaría por la familia pero realmente me tienes en ascuas. Cuéntame por favor.

– ¡Je, je! Ok, directos al grano. Verás no era mi intención- dijo Pablo – Es que como todos sabemos la física cuántica es compleja. Es decir no funciona como la física clásica.

Si a alguien se le ocurriese tratarla del mismo modo la cantidad de errores en los experimentos aumentaría de forma exponencial.

Los ojos de Lilith eran dos platos.

– Sí, verás Lilith. A principios del siglo XXI la física cuántica sufrió un auge por el descubrimiento del experimento de la doble ranura. Esto llevó a los físicos observadores a emitir teorías de contraposición del funcionamiento; separando definitivamente la física ligada a la materia de la física ligada a la energía.

– Pero… ¿no es la materia energía? Disculpa mi falta de conocimiento sobre el tema.- Dijo Lilith.

– Bueno, es relativo. La materia está compuesta por átomos que a su vez están compuestos por subpartículas atómicas, que son energía.- Explicó Pablo.- Pero cuando la energía se acumula de tal manera que produce materia… O dicho de otra forma, cuando un grupo energético posee las características mínimas de definición de la materia, la forma en la que hay que tratarla es distinta; es con física clásica.

La física clásica, es una física que se basa en la interactuación de un grupo energético con otro. O lo que es lo mismo, de una materia con otra materia. De un cuerpo respecto a otro.

Sin embargo si hablamos de energía de la materia, la cosa cambia.

– ¡Los quark! – Interrumpió la impulsiva Lilith.

– Sí, es un tipo de subpartícula atómica. Y de hecho los quark, son energía y se comportan de una forma diametralmente opuesta a la materia que regula la física clásica.- Siguió explicando Pablo. – Bueno pues si conoces el experimento de “la doble ranura” que a mí de pequeño me dejó atónito, puedes comprender que el hecho de la observación modifica el comportamiento de la energía. Y de ahí, que a mí no me parezca buena idea que vengas al centro de experimentación.

– ¡Ah! lo entiendo. Pero, ¿cómo hacéis para observar algo que al ser observado tiene modificaciones? Incluso por vosotros… me refiero.- Añadió Lilith.

– Efectivamente Lilith, y ahí entra el “sistema de control del error” que se me ocurrió. Combiné una serie de disciplinas que surgieron a principios del siglo XXI. El Reiki y el Mindfulness de Eckhart Tolle han supuesto una gran ayuda.

Lilith estaba con la boca un poco abierta por la sorpresa de lo que acababa de escuchar.

– Pero… ¿qué tiene que ver?- dijo Lilith.

– Pues mucho. Porque se ha demostrado que la expectativa del ser humano, condiciona o degrada el resultado. De modo que las personas que entran a trabajar cada día y a hacer experimentos cuánticos tienen que hacer previamente un trabajo interior extra para vaciar su mente y con todo sabemos que la mera observación provoca variaciones pero si además tuviésemos que añadir las de nuestras energías, el experimento se contaminaría aún más y sería aún más difícil sacar conclusiones ajustadas.- Terminó explicando Pablo.

– Guau… no sé ni qué decir. Esto que me cuentas me recuerda a eso de la ley de la atracción. – dijo Lilith mirando a Pablo y esperando una respuesta.

– Guau Lilith, has ido a parar justamente donde yo pretendía que fueras. ¿Te has fijado en que las políticas mundiales cada vez realzan más la educación en el pensamiento positivo y se han implementado los sistemas de coaching? Bueno pues no es ni más ni menos que por eso. Porque los seres humanos como antaño decían las antiguas religiones, somos creadores. El problema es que al igual que podemos crear cosas positivas…

– También podemos crear cosas negativas – volvió a interrumpir una Lilith un tanto hiperactiva.

– Bueno, y si sólo fuera eso, vaya. El problema es que los seres humanos somos capaces de crear el caos, somos capaces de crear algo erróneo estando convencidos de que es indiscutible. Y un corazón repleto de razones de un ser humano, que está equivocado, ya es un problema. Imagínate si esa “razón sinrazón” se publica y se toma como dogma de fe.

Ese punto es uno de los más fuertes de mi “teoría de sistemas para evitar el error”.

-Bueno, pues yo creo que con esto que me has contado ya tengo material suficiente para escribir bastante, – siguió diciendo Lilith- pero me parece que ahora nos tendremos que centrar en el presente y comer un poco. Que no hemos tocado prácticamente la comida.

– Claro, dejemos de mentalizar y volvamos a la comida, – dijo Pablo. Y levantando el vaso pronunció el prototípico “cheers”.

Lilith sonrió y le dijo a Pablo: A mi madre le encantará saber que brindas en inglés en lugar de castellano.

– Ja, ja, ja, ja- rieron al unísono.

Nota de la autora: Este cuento no tiene una base científica sólida. Son especulaciones que yo me hago y que se basan en la creatividad. No obstante, el experimento de la doble ranura es cierto.