El origen del nombre de Leo

Leonardo Da Vinci, Leonardo Dubbini

Lo siento pero debo adelantar que esta entrada no habla de Leonardo Da Vinci, pero sí de un Leonardo mucho más importante, Leonardo Dubbini.

…Es embarazada cuando más susceptible dicen que estás al llanto o a la risa.

La elección del nombre de Leo no surgió sin dificultad. Los deseos de los padres se plasman muchas veces en las asociaciones que hacemos de los nombres que nos recuerdan o nos evocan según qué momentos y según a qué personas, a nuestro pasado.

Dado que mi peque iba a nacer de signo zodiacal Leo, decidí llamarle Leo. Así de simple quería que fuese el nombre.

Por supuesto si algo me gusta a mí, difícilmente le puede gustar a mi marido. Ya se sabe eso de que los polos opuestos se atraen, en nuestro caso son ciencias exactas.

El caso es que después de declarar su poca simpatía por los nombres cortos, de forma reiterada en varias ocasiones, mi marido me pidió que eligiera un nombre largo y que si luego quería acortarlo siempre estaríamos a tiempo.

Por supuesto y como consecuencia de una inclinación por cierta rudeza que admiro en la figura masculina y después de ver la película “300” propuse que llamásemos al niño Leónidas.

Mi marido me miró con esa mirada de preocupación hacia la pareja que puede ser herida al tener que ponerle los pies en el suelo.

Recuerdo que me dijo: ¿has visto cómo somos tú y yo de altos y grandes?¿tú te imaginas que nuestro hijo no mejore con la siguiente generación? y que alguien le pregunte, ¿tú cómo te llamas? y él mirando hacia lo alto tenga que contestar: (en ese momento mi marido puso la voz aguda) “Leónidas”.

Estallé en carcajadas.

Aprovechando esa inspiración de locuacidad inusitada en él añadió: Podemos llamarle Leonardo y si luego resulta ser un genio del arte y las ciencias, le llamarán Leonardo Dubbinci (su apellido es Dubbini).

Hoy mi hijo como suele acostumbrar, me ha lanzado una de sus preguntas.

– Mamá ¿y si vuelas fuera del espacio?¿el espacio tiene un final?

Desde luego que mi hijo desde antes de nacer siempre ha supuesto una fuente de inspiración. Personalmente creo que el nombre fue el adecuado.

Lilith entró acto seguido y dijo que el espacio era infinito. Yo les dije que en realidad no se sabía.

Pero la pregunta de Leo me hizo pensar y le pregunté a Lilith ¿tú conoces algo que no tenga fin?

Entonces le pregunté a Leonardo que qué opinaba él, si él creía que el espacio tenía un borde, un fin. Me dijo que sí.

Entonces me acordé de cómo los hombres creían en ese mundo en le que creían y su caída del agua de los mares al final del planisferio. Una caída sin fin.

En aquellos momentos el hombre no concebía el mundo más que en dos dimensiones, en plano.

La perspectiva de imaginar un mundo esférico, en tres dimensiones era, tal vez tan abstracta, como nos puede resultar ahora mismo un supuesto borde, un supuesto límite del espacio. Del universo.

 

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