Mi rincón científico

Me emociona enormemente iniciar este rincón al que se le puede llamar

“Especulando”

No hace mucho, algo menos de tres años, me decidí a iniciar un enriquecimiento de mi cultura científica. Siempre había sentido una inclinación especial por las ciencias, pero realmente tomé la decisión de llevarlo a cabo en el momento en el que perdí a mi último hijo en un embarazo ectópico.

Empecé a estudiar y a tomar apuntes.

En este rincón voy a ir colgando las ideas que se me han ido ocurriendo a medida que he ido estudiando de forma amateur, lo que podrían llamarse ciencias puras al uso. Tales son la biología, astrología, paleontología, física y tantas otras disciplinas que me parecen interesantes.

Si de todas formas estás interesado en saber el motivo por el cual una mujer de casi 40 años con dos hijos se siente atraída por todo este mundo, puedes seguir leyendo puesto que pienso contarlo en este mismo lugar pero más abajo.

Si por el contrario lo que quieres es buscar mis parcelas especulativas te adelanto que no están todas colgadas. Iré añadiéndolas según vaya teniendo tiempo de pasar a limpio lo que tengo escrito o se me vayan ocurriendo otras nuevas.

Los motivos de una TDAH de 40 años

Empiezo explicando que yo soy una TDAH como lo es mi padre y como lo es mi hija.

La verdad es que ni mi padre ni yo fuimos diagnosticados de pequeños, imagínense si a finales de los años 70 yo era “la despistada”, “la que puede, pero no quiere” etcétera, qué cosas no le dijeron a mi pobre padre. Pero cualquiera que nos conozca, y con esto no me refiero a que sepa quienes somos, se ha podido percatar de ello.

Los TDAH son inconfundibles. Coincido en que hay niños a los que se les está sobrediagnosticando sin ser TDAH. Yo lo único que puedo decir es que si lo eres o lo son, no hay duda.

Son esas personas a las que vemos constantemente olvidar y equivocarse en situaciones recurrentes rutinarias.

Se irán percatando de que usaré “yo” y “nosotros” aleatoriamente según me lo pida el cuerpo. Necesitamos mucho más tiempo que el resto para adquirir una rutina.

A la hora de buscar un objeto tenemos lo que en Primero Auxilios se denomina “visión en túnel” puesto que dentro de nosotros suele haber mucha presión mental además de una fuerte actividad.

Si a un TDAH le pones las llaves junto a donde suelen estar pero no donde suelen estar, se asustará. Lo primero que pensará es que él mismo las ha perdido y no recuerda dónde. Empezará una espiral de pánico y desconfianza entre “he sido yo y me odio por ello” y “ha sido otro y le odio por ello”.

La dificultad se acrecenta cuando el mundo que te rodea y conoce, y ahí comprendo de forma justificada, lo primero que hace es creer que has sido tú.

Peor aún es que tú como TDAH has tenido que aprender a aceptar tus faltas y errores, disculparte por ellos y comprender los problemas que acarrea tener cerca a alguien como tú. Sin embargo te mueves en un mundo en el que si otro se equivoca y no se suele equivocar, sabe perdonarse rápidamente y no le da importancia.

No es culpa de nadie pero la realidad de un TDAH es muy complicada. Sobretodo en relación con la autoestima.

La frase que más he podido escuchar en toda mi vida es que tenemos falta de límites y es cierto. Pero claro, no sé si han tratado alguna vez con un TDAH. Prácticamente sudas sangre para que aprenda o para aprender lo que la gente va adquiriendo de forma natural, al madurar: a cerrar la boca a tiempo, a ordenar por sistema, a no ser impertinente…

Qué curioso es ese término, la impertinencia.

Es tan difícil ser pertinente cuando te aburres.

Un TDAH no es capaz de centrar su atención se si aburre.

Aunque quiera.

Sólo si te va la vida en ello, literalmente, eres capaz de volver a centrarte pero en el momento en el que baja el nivel de ansiedad y deja de correr peligro tu vida, se acabó la atención.

Por eso, en muchas ocasiones tediosas, vacías, poco significativas, y la vida tiene muchas de esas, los TDAHs son tan impertinentes.

Lo son o lo somos porque si no nos interesa lo que nos están contando, nuestra mente empieza a volar de manera inexorable. Tanto es así que un TDAH que está en un lugar embebido en sus pensamientos, de repente se puede levantar rodeado de gente y preguntar: Este techo ¿no hay que pintarlo?

Nuestros niveles de ansiedad descienden si nos encontramos a gusto y nos sentimos seguros. Una vez controlamos el medio físico que nos rodea y los objetos con los que nos relacionamos o a las personas, nos sentimos cómodos y rendimos mucho mejor.

Esta es una de las explicaciones de que los TDAH tienen dificultades para ascender. Una vez han encontrado un puesto de trabajo o cualquier otra cosa en la que acomodarse, prefieren no sentir el estrés del cambio aunque ello conlleve una mejora de empleo y sueldo, una mejora de pareja o incluso de entorno y amigos. Hay que ser muy valiente.

Y poco a poco vamos llegando al motivo por el cual yo ahora quiero estudiar ciencias puras ahora.

Durante toda la EGB ahora llamada Primaria, pude ir aprobando gracias a un cociente intelectual aceptable. Típica frase de mis maestros: “no, si ella tonta no es, es bien lista. Sólo que se despista”. “Esta chica está en la luna”. “Es que yo creo que no me escucha.”

Todo cierto.

El problema es que al pasar al instituto, los conocimientos que cada vez se hacen más complejos requieren de una concentración muy alta. En el caso de la rama de letras puras aunque no atiendas en clase, excepto en sintaxis, el resto consiste en leer y memorizar. Apenas necesitas estar atento a las explicaciones. Yo, fue eso lo que hice.

Me gustaban las matemáticas, me gustaba equivocarme y volver a hacer los ejercicios y sacar los resultados, pero llegó un día en el que estaba tan perdida que me fue imposible seguir el ritmo.

Así me fue como decidí ir por la rama de letras puras evitando las matemáticas a toda costa.

Por suerte mis padres estuvieron dispuestos a pagarme un profesor particular cuyo único objetivo era yo.

Y aprendí matemáticas.

Pero claro para cuando quise recuperar las del curso anterior ya tenía colgando para el curso siguiente, las de ese año.

De modo que así ocurrió que acabase en letras puras.

Latín, griego, historia del arte, lengua, literatura, comentario de texto, inglés, francés… no me arrepiento.

Todas ellas son áreas del conocimiento maravillosas. La historia es un área que me puede dejar sin respiración.

En fin, cuando ya dominaba las matemáticas me di cuenta de que la mejor profesora del mundo para aprender física, era mi profesora del instituto Calderón de la Barca, Margarita Leiro.

De modo que me animé a pedirle estando en COU (con 18 años) que me permitiese entrar como oyente en las clases de física y química de segundo de BUP (con la gente de 15 años).

El resultado en el libro de escolarización es 1ª convocatoria: MD (Muy deficiente) 2ª convocatoria: MD… 3ª… 4ª… 5ª.MD.. 6ª Notable. Y porque la parte de química no la atendí.

Jamás podré agradecérselo suficiente a mi profesora.

En cualquier caso, para cuando tenía 19 años y estaba terminando el instituto, porque por supuesto yo soy repetidora, ya estaba a mil años luz de las ciencias.

Ahora soy maestra funcionaria, mis hijos ya tienen 9 y 6 años y por lo visto no voy a tener más. Ahora ya empieza a ser tiempo de que me ocupe de mí y de mis otros sueños.

Por supuesto esta sección está en construcción y como pretendo hacerla como es debido tardaré en cargar textos que cuelguen de esta sección. Gracias

2 opiniones en “Mi rincón científico”

  1. Buena presentación. Tu y tu historia a partir de esa forma de estar en el mundo. Solo me permito decir que las etiquetas diagnosticas pueden opacar la riqueza y diversidad del ser. Seguiré leyendo….

    1. Revisaré las etiquetas diagnósticas. Gracias por el consejo, ojalá te guste lo que leas. Mis favoritos son los cuentos para 8 años. Me parece que voy a cambiar los títulos de las páginas.

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