Cuento sobre la sostenibilidad

Lilith visita a Noa

– Hola quería ver a Noa, trabajador número 2534 del departamento de Empresas. ¿Puede avisarle de que ha venido a verle Lilith?

– Claro, ahora mismo le aviso. – Contestó muy amable la recepcionista.

A los pocos minutos apareció Noa tan sonriente como le recordaba de pequeño.

– ¡Lilith, qué alegría! ¡Cuánto tiempo! Has vuelto de… ¿Canadá?

– No, de Argentina. Estuve visitando a mis primos.

– Bueno, qué suerte y ¿cómo tú por aquí?. – Preguntó Noa muy interesado.

– Pues verás, la semana pasada estuve con Pedro y la semana anterior con Paula. Estoy intentado conseguir que nos juntemos para celebrar que este año todos cumplimos 100 años. Que somos todos de la misma quinta…

– ¡Es verdad! que no soy el único carca, todos los de la clase pasamos a ser cientones este año. Pero tú estás monísima, no aparentas ni cuarenta.

Lilith le miró frunciendo el ceño.

-¿Qué digo cuarenta? no aparentas ni veinticinco.- Añadió riendo Noa.

– No te pases, amigo, que me estabilizaron molecularmente con treinta y cinco.- Contestó Lilith.

– Muy bien, estás genial. Entonces, has estado con Paula y Pedro. Con Pedro hablo bastante. ¿Qué se cuenta Paula?

– Están felices los dos. Me estuvieron contando un poco lo que hacen en sus trabajos. Pedro me dijo que tú te encargabas de perseguir a los malos. ¡Ja ja ja ja ja!

– Sí, bueno más que a los malos a los que piensan que se pueden enriquecer a costa de desequilibrar el mundo.- Miró a Lilith con gesto más serio.

Siguió diciendo: – Es que parece que hay gente que no ha pasado por el colegio. ¿Te acuerdas cuando éramos pequeños y nos enseñaban sostenibilidad? bueno pues hay algunos que no parece que hayan ido al colegio.

– ¿Te acuerdas lo que nos explicaba el Teacher Juan Luís? que el mundo puede darnos de todo y nosotros debemos no estropear en la medida de lo posible y reutilizar siempre que se pueda. Ser sostenible es no consumir más de lo que la Tierra nos puede dar.

– Y no podemos decir que la Tierra de poco. – Añadió Lilith.

– La Tierra, Marte, la Luna, el Sol. Somos muy afortunados. Nos dan suficiente, desde luego.- Dijo Noa algo más risueño.

– ¿Y tú qué haces exactamente? Yo estoy en contacto con las plantas de reciclaje y cuando algún agente como Pedro detecta que hay empresas que siguen empaquetando sus productos en envases inadecuados, me pongo en contacto con la empresa y les ordeno que paren la producción.- Explicó Noa.

– Luego me persono y me reúno con los encargados, ingenieros y técnicos en general de la fábrica para escuchar lo que se les ocurra para solucionarlo o para ayudarles con mis ideas.- Terminó diciendo Noa.

– ¿Tienes ideas para todo?. – Preguntó Lilith perpleja.

– Pues sí, para casi todo. Pero… no te creas que es que soy muy listo. Yo reutilizo las ideas que se aplican a lo largo y ancho del mundo. Si algo no lo hay en nuestro país, tiro del BIECE (Banco de Ideas Empresariales Central Europeo). Está todo colgado en la Intranet.- En ese momento Noa abrió su pantalla personal y se lo mostró a Lilith.

– Ah… Pues qué bien. ¿Y… os ha pasado alguna vez que no hayáis encontrado solución? – Preguntó Lilith.

– Alguna vez ha ocurrido. En Berlín hace relativamente poco pasó algo así pero existe un equipo de I+ D + I de la ONU, y se les deriva a ellos que son las mentes más creativas del mundo. Al poco tiempo se encuentra una solución. – Siguió diciendo Noa.- Es raro que tarden, ya sabes cómo son los de la ONU.

– Normal con todo el apoyo económico e institucional que le dan los gobiernos del mundo, como para no hacerlo todo rápido y bien. – Acabó diciendo Lilith.

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