Cuento de la G

Este es el cuento de la pobre letra G que tenía a su mejor amiga la traviesa letra C hasta que un día de repente ya no quería juntarse, ni salir a jugar con ella. De modo que tenía que jugar sólo con su hermana la letra J. Pero a la letra J no le gustaban los mismos juegos que a la letra G. La letra J bailaba la J y cuando podía jorobaba a su hermana.

Un día la letra G fue buscar a la letra C y vió como la letra C se ponía un disfraz de letra Z y se iba a jugar con dos extrañas letras que parecían un superhéroe y una superheroína.

Ni corto ni perezoso, la letra G se fue a buscar un disfraz para jugar a ese juego de disfrazarse. Sin preguntar, le cogió el traje de J a su hermana y se fue junto con la E y la I y por supuesto la C a escribir por toda la ciudad. A las vocales eso les hizo mucha gracia. Estuvieron todo el día escribiendo palabras. Cuando volvieron a casa la E y la I descubrieron que la J no había pedido permiso.

¡Ay qué problema! ahora tenemos ja, je, ji, jo, ju, y a veces tenemos ge, gi.

¡Pues vaya! ahora nos tenemos que acordar de las palabras con je, ji o las palabras con ge, gi, porque… ¡Suenan igual!

La E y la I no sabían como lo iban a arreglar y le dijeron a la G que ya no querían jugar más. Que a partir de ahora la E y la I se iban a atar a la G con una cuerdecita.

Por eso cuando escribimos ga gue gui go gu en medio de la g con la e y de la g con la i hay una cuerdecita, ¡no es una u aunque lo parezca, cuidado!

Se dice ga gue gui go gu.

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